AZOTES QUE NOS PÉGAN FUERTE…

 
 Los hechos que por estos días han tomado estado público y que ocurrieron en Salto el pasado lunes 19 de setiembre contra el trabajador rural Hugo Antonio Leites, ponen en la escena viejas contradicciones, la expresión de la lucha de clases, el ser explotado, el sufrimiento y la asombrosa capacidad que se alimenta desde el discurso dominante de mirar con indiferencia y hasta con desprecio a un trabajador que fue sometido a las más brutales agresiones.
   
Este humilde trabajador rural, fue brutalmente agredido por el capataz, ocasionándole graves lesiones por reclamar reducir la extensa jornada de hasta 14 horas diarias, a la que era obligado por su patrón, quien además le amenazara con atentar contra su vida, si el trabajador iba a reclamar sus legítimos derechos laborales y humanos.
   
Desde estas líneas expresamos nuestro más absoluto rechazo a estas prácticas que nos hacen ver claramente, que aquellas formas que suponían el más aberrante autoritarismo, donde hubo quienes creían ser dueños de la vida de los trabajadores, no son solo memoria, son hoy expresión de las más profundas raíces de un sistema que tiene a la propiedad y el dinero como sinónimos de poder sobre la vida, que explota inescrupulosamente, que azota, que avasalla cualquier derecho con tal de imponer sus lógicas de acumulación, en definitiva un sistema tan perverso que pretende hacer ver como razonable la barbarie de agredir lo humano, para alimentar su inescrupulosa codicia.
 
 
    Se hace imprescindible denunciar y convocar a la solidaridad al conjunto del pueblo y los trabajadores tenemos la enorme responsabilidad de aportar para que nuestra sociedad nunca mire para el costado ante estas situaciones.
 
 
    Analizar, indignarnos y conmovernos a la vez, ante estos hechos repudiables, deben ser el motor que nos alimente a seguir haciendo, desde el lugar que le toca a cada trabajador y a cada trabajadora, los mayores esfuerzos por transformar la realidad.
 
 
    Vaya nuestro apoyo al compañero y a todos los compañeros y compañeras de la Unión Nacional de Asalariados, Trabajadores Rurales y Afines (UNATRA) que día a día dan la pelea por su trabajo digno y sus derechos humanos y laborales.